Abuso o adicción a
Internet
Es un hecho que uno de
los acontecimientos más llamativos durante nuestra última década sigue
siendo el creciente impacto del uso de las nuevas tecnologías en nuestros
estilos de vida y en general, en nuestra sociedad. Pero, en paralelo a la
transformación y ventajas que proporciona el uso de Internet como medio de
información, como facilitador de las relaciones sociales, y en general, como
instrumento de ocio y de interacción, también aparecen las consecuencias del
abuso en la utilización de este medio. Este incremento tan importante en el uso
de Internet en los últimos años ha conducido en determinados casos a un uso
patológico del mismo, que se ha catalogado como adicción a Internet y, por lo
tanto, a las nuevas tecnologías como teléfonos móviles, videojuegos, etc.
¿Qué es?
En general, definimos
una adicción como una actitud o conducta generada como consecuencia de una
dependencia. La adicción es el abuso habitual, independiente de la voluntad, de
una sustancia o actividad, con resultado de dependencia.
La tarea de definir lo
que es la adicción a Internet es algo que ya de partida nos supone un problema.
Con lo expuesto anteriormente podemos decir que el uso de Internet (como
cualquier otro comportamiento) es susceptible de crear una adicción en función
de la relación que el sujeto establezca con ese uso.
¿A quién afecta?
El uso patológico de
Internet y de otras nuevas tecnologías puede afectar a cualquier persona, pero
vemos con preocupación cómo afecta cada día con mayor frecuencia a niños y
jóvenes hasta el punto que se les ha llamado la generación “net”.
Los jóvenes dependientes
de Internet y de las nuevas tecnologías en general dedican un excesivo tiempo a
estas actividades en detrimento de otras como los estudios o el trabajo, el
descanso y el sueño, la lectura de libros, ver la televisión o simplemente
hablar con familiares o amigos, con el consiguiente empobrecimiento de las
relaciones sociales.
Los
adolescentes son el colectivo más vulnerable por la adicción a Internet.
El uso de Internet y las redes sociales "no es malo", pero su abuso "altera e interfiere" en muchas actividades, según el primer protocolo de tratamiento de la adicción a estas tecnologías, un problema que afecta especialmente a los adolescentes y que puede llegar a ser una patología.
El uso de Internet y las redes sociales "no es malo", pero su abuso "altera e interfiere" en muchas actividades, según el primer protocolo de tratamiento de la adicción a estas tecnologías, un problema que afecta especialmente a los adolescentes y que puede llegar a ser una patología.
"Hay
personas que pueden llegar a estar diez horas jugando en Internet", ha
señalado el experto, quien ha afirmado que esta adicción "puede producir alteraciones en los ritmos de sueño y la
alimentación, provocar la pérdida de un trabajo por su abuso o problemas
familiares y académicos", ha indicado.
Disminuir
el deseo
Respecto al tratamiento que pueden tener estas adicciones, Chóliz ha señalado que una primera fase pasa por la disminución de la necesidad o deseo de utilizar internet y enseñar un uso controlado de la red, algo que puede lograrse después de varias semanas.
"No se pretende que la persona no consuma ni que esté en una urna de cristal, sino que lo haga de forma controlada", ha señalado el psicólogo, quien ha agregado que el control "se debe imponer al principio, para que después adquiera un uso racional".
Mariano Chóliz ha agregado que también es importante que el afectado desarrolle otro tipo de actividades y estrategias "para que tenga la mente y las manos en otra cosas y evitar recaídas".
Para ello, según Chóliz, es "fundamental" el papel de la familia, ya que las técnicas de control externos deben ejercerse principalmente en el ámbito doméstico.
"Los padres no entienden qué le está ocurriendo a su hijo o hija", ha señalado el experto, quien ha agregado que con unas pautas dadas por el terapeuta podrían suponer un gran apoyo para la recuperación de esa adicción.
Información obtenida de las siguientes
páginas webs:
Actividad
Este tema lo vamos a trabajar
con los alumnos dándoles en clase un cuento el cual tenga que ver con el tema
del abuso y la adicción. En el cuento aparecerán muchos personajes, ya que
nuestra intención es que los niños/as realicen una dramatización en la cual
puedan participar todos.
Pensamos que sería adecuado
para Tercer Ciclo de Educación Primaria ya que los niños tienen más conciencia
de estos fenómenos y entenderán mejor tanto los problemas como la importancia
de ponerles solución a tiempo.
Por último, se llevará a cabo
un debate final para que los niños reflexionen sobre este problema, una vez que
han visto qué les ocurre a los personajes del cuento.
Se les hará preguntas del tipo:
¿conoces algún caso similar al del protagonista del cuento?; ¿qué experiencias
se pierden los niños dedicando tanto tiempo a Internet y no relacionándose con
sus amigos?; ¿crees que se debe poner un tiempo límite al día para usar el
ordenador?
Cuento
Todas las tardes algunos
alumnos de quinto curso del Colegio Monteazahar de Las Torres de Cotillas se
reunían para salir al parque a jugar.
Pablo siempre quedaba con
ellos, pero de repente un día dejó de salir a jugar con sus compañeros. Al
resto de niños esto les extrañó.
Un día como de costumbre lo
llamaron por teléfono para preguntarle si salía a jugar:
Adrián: - Pablo, ¿sales a
jugar?
Pablo: -No, es que estoy en casa
haciendo deberes.
Adrián: - Vale, pues entonces
mañana nos vemos en el colegio.
Cuando Adrián le contó al resto
de sus amigos/as que Pablo le dijo que no salía porque estaba haciendo deberes,
todos los niños se quedaron asombrados ya que Pablo nunca había sido de los
niños que se preocupaba tanto por sus tareas escolares.
Siguieron pasando los días y la
situación continuaba igual, ya casi nunca veían a Pablo, solo en las clases,
pero echaban de menos que por las tardes salieran a jugar con ellos, por lo que
decidieron en un recreo preguntarle qué le pasaba.
María: -Hola Pablo, ¿estás
bien?
Pablo: -Claro María, estoy muy
bien. ¿Por qué lo preguntas?
David: - Ya nunca quedas con
nosotros para jugar, ¿es que te has enfadado por algo?
Pablo: - No… lo que pasa es que
tengo deberes que hacer.
Nuria: - Pero Pablo, ¿tantos
deberes que estás toda la tarde ocupado?
Alejandro: Nosotros también
tenemos deberes y aún así salimos un rato a jugar. Echamos de menos que juegues
con nosotros.
Pablo: - Ya… pero es que… no
puedo, mi madre no me deja salir.
Después de esta conversación
los niños fueron conscientes de que a Pablo le pasaba algo, y decidieron al día
siguiente contárselo a su profesora.
En la hora del recreo se
quedaron con ella en el aula y le dijeron:
María: - Profesora queremos
contarte algo.
Profesora: - Decidme niños.
Adrián: - Pensamos que Pablo
puede tener algún problema. Ya nunca sale con nosotros un rato a jugar por las
tardes.
Alejandro: - Además nos ha
dicho que tiene muchos deberes y que su madre no le deja salir y eso no es
cierto, porque nosotros tenemos los
mismos deberes que él.
Profesora: - Bueno niños no
preocuparos, hablaré con su madre y le comentaré a qué se debe este cambio de
actitud.
La profesora decidió reunirse
con la madre de Pablo, puesto que ella se había percatado que algo le pasaba.
Pablo le había dicho a sus compañeros que tenía muchos deberes pero la
profesora siempre tenía que enviar notas a Pablo porque últimamente había
dejado de realizar los deberes.
Cuando la madre de Pablo fue al
colegio, la tutora le comentó lo que ocurría, le dijo que los niños con los que
Pablo habitualmente salía por las tardes le habían dicho que ya nunca salía a
jugar y que además, le habían dicho que era porque su madre lo había castigado.
Madre de Pablo: - No es cierto
que Pablo esté castigado. Su padre y yo trabajamos todo el día y no sabemos lo
que hace por las tardes, ya que está solo hasta la noche que nosotros volvemos
de trabajar.
Profesora: - ¿Y crees que su
cambio de actitud se puede deber a algún cambio que haya ocurrido en vuestro
entorno?
Madre de Pablo: - El único
cambio es que hace unas semanas compramos un ordenador, ya que su padre lo
necesitaba para trabajar.
En cuanto la madre de Pablo
comentó que había un nuevo ordenador en casa pensó que lo que podía estar
pasándole a Pablo es que se quedara toda la tarde en el ordenador y por eso ya
nunca jugase con sus compañeros.
La profesora dijo a la madre
que intentaran actuar ante esta situación, restringiendo en la medida de lo
posible las horas que Pablo pasaba ante el ordenador y diciéndole lo importante
que es que salga a jugar con sus amigos.
Cuando la madre llegó a casa
habló con Pablo acerca de las nuevas medidas que se iban a tomar y le dijo que
a partir de ahora el ordenador tendría una contraseña y que sólo podría
utilizarlo cuando sus padres estuvieran en casa y un determinado tiempo al día.
Pasados los días Pablo comenzó
acatar estas normas pero se dio cuenta de que sus compañeros de clase ninguna
tarde iban a llamarle para jugar.
Pablo se puso muy triste pero a
la vez pensó que esto podía haber ocurrido porque las últimas veces que fueron
a llamarle les mintió diciéndole que estaba ocupado.
Desde ese momento Pablo tuvo
que volver a acercarse a sus compañeros poco a poco hasta que volvieron a salir
un rato todas las tardes. Y se concienció y se dio cuenta de que por pasar
tanto tiempo frente al ordenador casi pierde a sus amigos.
Reflexión personal
Internet como ya hemos
mencionado, ha conseguido adentrarse en la cotidianeidad de nuestras vidas en
muy poco tiempo. Ante
esta situación, desde mi punto de vista se debe considerar que cada vez se hace
más necesario reflexionar sobre el rol que los agentes familiares deben asumir
ante Internet. Para esto es necesario prestar atención a cómo el contexto
familiar percibe este medio. Su grado de conocimiento ya no solo en cuanto a
las ventajas que éste nos aporta, sino a los riesgos que también están
presentes con un mal consumo de éste .El uso de Internet es un medio masivo que
además de estar al alcance de todos prácticamente, hoy se integra con mayor
facilidad en el hogar, en donde los niños y adolescentes tienen un acceso sin
restricciones en la mayoría de los casos, partiendo de aquí esto ya es un
problema. Además me gustaría mencionar que niños y adolescentes han aprendido
hábilmente el manejo de los ordenadores, cada vez lo hacen con mayor facilidad,
y cada vez desde más jóvenes. Sin embargo aun siendo experimentados ignoran y
pueden manejar incorrectamente los peligros que su uso implica. Los niños y
adolescentes, son incapaces de controlar y ponerse límites en cuanto al tiempo
que consultan y usan Internet. Por lo tanto es necesario conocer los riesgos de
su empleo inadecuado y que los adultos se conciencien de los efectos o
problemas lo que la falta de vigilancia de los padres puede generar en el niño
y en el adolescente. Por lo tanto el uso de Internet empieza a ser negativo
cuando interfiere en su vida cotidiana, en sus estudios o en sus relaciones
sociales y familiares. Por lo tanto es imprescindible hoy día controlar el
manejo de Internet para que no se produzca este problema de adicción y abuso.

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